Paisajes
El clima y la situación geográfica han determinado la riqueza paisajística de Abanilla. Algunos de ellos siendo parajes y lugares protegidos de gran interés y sensibilidad medioambiental.
El visitante podrá encontrar en los 234 km2 de territorio, desde lugares muy áridos en los que las tierras margosas están esculpidas caprichosamente por la erosión, hasta ricas huertas fértiles, fuentes de agua natural, cientos de hectáreas con olivos milen arios y zonas más boscosas con sierras en cuyos recovecos, los bandoleros de la época encontraron su escondite.
Los Barrancos // Badlands
Río Chícamo
Un oasis en el desierto
Nuestra tierra evoca parajes propios de Oriente: un paisaje de oasis, de formas sinuosas esculpidas en tierras margosas, coronadas por la reinante palmera datilera o de rambla, cual se abre paso junto al resto vegetación gracias a la existencia del Chícamo, un pequeño río rambla tributario del principal río de la Región de Murcia, el Segura.
Para conocer estos “oasis en medio del desierto” te proponemos visitar el río Chícamo, donde la naturaleza juega a mezclar dos mundos imposibles y el agua nace donde nadie la espera.
La ruta de la huerta y los bad lands (los bad lands también conocidos como Los Barrancos de Mahoya, es un lugar de interés medioambiental enclavado en parajes privados, donde acampar con caravana está totalmente prohibido, así como cualquier conducta que pueda perjudicar esta o cualquier otra área natural municipal).
Ruta por el Chícamo
El río Chícamo constituye la única Reserva Natural Fluvial de la Región de Murcia. Estas reservas se crean con el fin de preservar tramos de ríos que presentan escasa o nula intervención humana y que mantienen un elevado estado ecológico.
Se trata de un río muy singular en el contexto europeo. Su curso fluye a través de un territorio árido, creando un paisaje de auténtico oasis. En este entorno excepcional habitan plantas y animales adaptados a condiciones desafiantes de salinidad, altas temperaturas y escaso caudal, convirtiendo al Chícamo en un lugar de alto valor ecológico.
Con el fin de preservar este espacio, te proponemos el sendero desde el nacimiento hasta el Cañón de El Cajer, un trayecto rehabilitado por CHS (Confederación Hidrográfica del Segura) que incluye carteles interpretativos e incluso puentes para cruzar el río con lo cual se puede hacer la ruta sin mojarse los pies.
Está indicado el final del sendero y a partir de ahí se puede pasar bajo la responsabilidad de cada uno y mojarse si se quiere para avanzar un poco más.
Breve resumen del sendero: comenzar estacionando tu vehículo en Las Casas del Chícamo https://maps.app.goo.gl/KmtLGBsehZ1tHU5x6?g_st=ipc, cerca de la pedanía de Macisvenda, a la izquierda quedará la antigua escuela rural del Chícamo y, frente a ella, dos zonas donde se puede aparcar y están separadas por una pista de tierra que conducirá al visitante hasta un cruce desde donde podrá ir hacia la izquierda para llegar a la zona del nacimiento, una vez visitado hay que volver sobre tus pasos, pasar de nuevo el cruce y seguir la senda caminando junto al cauce del río. Pronto encontraremos una casona (pintada en color amarillo y azul) que albergó un molino harinero de cubo y rueda horizontal (de finales del siglo XIX), antes de pasar por delante, habrás visto el azud -actualmente con apariencia de charca- que se construyó para que el agua llegara con más fuerza al molino. También verás la acequia que conducía el agua desde el azud hasta el rodezno del molino. En dicha acequia todavía podemos ver las pilas donde la gente de los alrededores venía a lavar la ropa.
Tras pasar el molino nos sorprenderá el dragón del Chícamo, seguiremos la senda propuesta hasta llegar al cañón o garganta de El Cajer (sin llegar a atravesarlo.
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Nuestro término municipal se encuentra situado en el interior de la Región de Murcia, concretamente formando parte de lo que se ha denominado como Cuenca sedimentaria Abanilla-Fortuna. Este hecho es determinante para entender el clima o “microclima” del que se puede disfrutar en estas tierras. Como su propio nombre indica, el terreno tiene la forma de un “cuenco” donde todo su reborde está constituido por alineaciones montañosas: sierra de la Pila, de Balonga, de Quibas, de Barinas, de El Cantón y de Abanilla, mientras que el centro de ese cuenco se encuentra hundido y formado por terrenos blandos que proceden de la erosión de las sierras de alrededor. Ese reborde montañoso actúa como pantalla orográfica impidiendo la entrada de borrascas, es decir, de las nubes que traen la lluvia; y de las masas de aire de frío. Por ello, es por lo que nuestro término municipal cuenta con la temperatura media más elevada de la Región de Murcia, 19º C y una media pluviométrica de las más bajas de España, unos 297 mm al año. A grandes rasgos, hay que señalar que esto no es igual en todo el municipio, existiendo diferencias importantes entre las entidades de población del sur (Abanilla, Mahoya, Los Carrillos, La Casa Cabrera) y las del norte (La Umbría de la Zarza, Los Gabrieles, la Cañada de La Leña o El Cantón). Este hecho viene determinado primero por la altitud (a mayor altitud menor temperatura) y segundo por el factor de exposición, es decir, la diferencia entre la solana y la umbría.
El Río Chícamo o Rambla de Abanilla, como también se le conoce en su tramo bajo, es un afluente del río Segura por su margen izquierda. Tiene una longitud de casi 60 km, de los que sólo 22 mantienen agua de forma permanente o semi-permanente. Está catalogado como LIC (lugar de importancia comunitaria) por ser un paisaje de alto valor geológico, botánico y faunístico, la zona LIC abarca 420 Ha. Distribuida en 12 Km (cauce principal, rambla de Balonga y Rambla del Zurca). Y desde el año 2015, declarado Reserva Natural Fluvial.
Podemos considerar que tiene su origen este río-rambla en la parte norte del término municipal de Abanilla y sus colindantes de la provincia de Alicante: Pinoso y La Algueña. La formación rocosa más al norte de su cuenca es la sierra del Reclot, situada al Este de El Rodriguillo (Alicante). Su cuenca la conforma casi todo el término municipal de Abanilla más otras áreas de los municipios de Pinoso, La Algueña, Fortuna, La Matanza de Santomera, Benferri y Orihuela. Encontraremos un nacimiento importante de agua en la pedanía de Las Casas del Chícamo, como drenaje natural del acuífero de Quibas.
Otras ramblas:
- Rambla del Agudo
- Rambla de las Canelas
- Rambla de Cutillas
- Rambla de la Mascosa
- Rambla de la Parra
- Rambla de Muzalé
Los afluentes más importantes del río Chícamo son: las ramblas del Zurca, Balonga, el Agudo y la Rambla de Las Canelas (situadas a la derecha del margen del río).
Consulta con la Oficina de Turismo cómo visitar y si tienen disponibles alguna de las visitas guiadas a esta zona.
Ruta La Huerta y los bad lands
Esta es una visita de contrastes, empezando por un paseo por la fértil huerta de Mahoya regada por las aguas del río Chícamo y acabando con la visita a uno de los paisajes lunares más espectaculares de la Región murciana: Los Barrancos de Abanilla, un paisaje de anuncio.
Ruta por la Huerta: 5 Km.
Paseando entre olivos milenarios
Pasear entre un bosque de olivos centenarios y visitar la cooperativa olivarera “Santa Cruz”, será la forma perfecta para conocer en profundidad la gama de variedades de olivos y aceitunas, así como las formas de labranza y los sistemas de riego que conforman el legado del aceite abanillero.
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Existen dos reservas botánicas: una en la sierra de Abanilla, donde se encuentra una de las poblaciones mejor conservadas de Astralagus hispánicus (falso pipirigallo); y otra en la sierra de El Cantón con una población de Sideritis glauca (rabogato rosado). Una planta protegida es el tomillo rojo (Thymus moroderi) que ha poblado muchos de nuestros montes, y que se ha aprovechado para la obtención de del licor de Cantueso. En las zonas con suelo margoso podemos encontrar el Collejón de Los Garres (Moricandia moricandioides) y la Anabasis articulata.
En las ramblas del Chícamo se localiza el mayor número de palmerales de rambla de toda la Región de Murcia.
Otra variedad fácil de encontrar a lo largo del caudal, y en proximidades, es la palmera datilera (Phoenix dactilífera). En el año 2015 se descubrió una población de Álamo del Éufrates (Populus euphratica).
En los montes es donde mayor contraste hay entre las solanas y las umbrías, predominando en las solanas matorrales bajos, como el esparto, albardín y romero; y encontrando una vegetación más densa y tupida en las umbrías, intercalándose con el matorral, pinos carrascos, algarrobos, encinas, acebuches e incluso, madroños y enebros de la miera, en los lugares más húmedos.
Cítricos, albaricoques, melocotones, ciruelas, peras, higos, y variedades de olivo son algunos de los frutos que se cuidan en esta tierra.
En los alrededores de la fuente del Algarrobo (Barinas) podremos encontrar un impresionante pino carrasco, uno de los monumentos naturales que tenemos en nuestra Región. Se calcula una edad de 150 años, cuenta con unos 24 metros de altura, un perímetro de tronco de 4,31 metros (el de mayor perímetro del municipio de Abanilla) y una superficie de copa que llega a los 95 m2.
Es de destacar, la presencia “del Olivo grande de El Salado”, localizado en una propiedad privada y con un tronco de más de 8 metros de perímetro y una copa de magnitud enorme.
El Olivar
Fuente y lavadero de El Algarrobo (Barinas)
El agua como fuente de vida
La caliza, localizada en algunas zonas del territorio abanillero, es una roca sedimentaria permeable que ha permitido la existencia de fuentes naturales (fuente del Algarrobo, fuente de la Higuera…), como consecuencia de la acumulación del agua de la lluvia en las capas freáticas del subsuelo, y que ha venido aflorando en puntos o cotas más bajas por su propio peso, sobre todo, en épocas generosas de lluvia. Pero debido a las escasas precipitaciones que se registran en nuestra zona en las últimas décadas, la vegetación no ha sido capaz de desarrollarse lo suficiente sobre este tipo de roca, por lo que la roca madre, desnuda de vegetación, aflora rápidamente, y ha sido aprovechada para la explotación de canteras, tanto de áridos como de caliza marmórea, lo que aquí mal llamamos, mármol.
Estas aguas han sido aprovechadas para crear lavaderos (todavía en uso) y regar las huertas aledañas.



